- ¿Cómo te sientes?
- No lo sé...
No teníamos mucho tiempo, ella debía volver para terminar su último trabajo final y entregarlo en la escuela. Antes de irnos me dijo: Quiero decirte algo, quiero que lo sepas por mí: hay una niña que es muy linda conmigo, no hay nada con ella pero no te puedo negar que me hace sentir bien y me mueve el tapete que mucha gente me dice que podría estar mejor con alguien de aquí, sin tener que sufrir la distancia. Yo no tengo ni un solo reclamo para ti, tú has sido la mejor de las novias, pero quería que supieras cómo me siento.
Le dije que entendía que se sintiera así, pero que pensara que eso es lo que le dicen a toda la gente que tiene relaciones a distancia, que es cierto, por lo general no funcionan, pero que recordara que nosotras no éramos como los demás, que teníamos algo especial que hacía que nos entendiéramos más allá de las palabras y sólo ella y yo sabíamos exactamente lo que era estar en esta relación. Le pregunté quién era ella, si la conocía y me dijo que era del trabajo.
Total, de ahí nos fuimos al depa y la ayudé a capturar su trabajo. Vi a sus amigas, platiqué con ellas, súper bien y cuando nos dejaban solas yo la jalaba de un brazo y le robaba un beso. Qué bien se sentía besarla después de tanto tiempo, casi puedo sentir sus labios mientras escribo ésto.
Fuimos a la escuela, entregamos el trabajo y sus amigas nos invitaron a ir a tomar algo. Nosotras queríamos comer porque ya era tarde y nos estábamos muriendo de hambre. Cuando caminaba empecé a sentir unos cólicos, así que le pedí a Ro que pasáramos por el hotel primero para que me tomara una pastilla. Nos acostamos un rato, nos abrazamos y me dijo:
- Ay mi bebé, ¿te siente mal verdad?
- Sí, me duele.
Comenzó a besarme y a acariciarme, una cosa llevó a la otra y de verdad logro que yo me sintiera mejor... mucho mejor. Luego nos fuimos a comer, más bien a cenar y regresamos al depa. Dos de roomies estaban en la casa y querían que viéramos una película, así que juntamos dos camas y nos acostamos a verla.
La tele que tienen es tan chafa que con trabajo y se escuchaba la película, así que pronto nos dormimos. Al principio estaba contenta de poder tomarle la mano bajo las sábanas, pero después una de sus amigas empezó a hablar dormida, yo tenía calor, mi vieja estaba en un profundo sueño dándome la espalda y yo no podía dejar de pensar en la otra tipa.
Me levanté y me fui al otro cuarto, me acosté y no podía dejar de pensar, de sentirme consumida por los celos. Incluso pensé: si me quiere, va a venir a acostarse conmigo. Si no me quiere, ni cuenta se va a dar. Con mucho trabajo me quedé dormida, hasta que sentí un movimiento y me desperté: era Ro metiéndose en mi cama. Me sentí tan bien de sentirla cerca, la besé, la abracé, no quería soltarla.
Cuando despertamos me preguntó:
- ¿Por qué te fuiste al otro cuarto a dormir?
- Es que no me sentía cómoda... primero la Chucha empezó a decir incoherencias dormida, luego había calor, estaba incómoda, tú me dabas la espalda y no podía dejar de pensar en la otra vieja... me pregunto si algo pasa y si sólo estoy aqui totalmente fuera de lugar.
- No mi amor, no digas eso, yo no te engañaría. Si yo sintiera algo por alguien, ya te lo hubiera dicho, no te haría pasar por algo así porque te respeto.
Me sentí mucho más tranquila una vez que conversamos. Luego ella se alistó, se fue al trabajo y yo me quedé a dormir un rato más. Después fui al hotel por mis cosas, aproveché y me bañé porque en su depa no había agua caliente. Hice mi check out y me mudé al departamento. Para las amigas sonaba un poco extraño que me quedara en un hotel, nosotras claro lo hicimos por privacidad pero cuando nos dimos cuenta de que dos de sus roomies se iban de vacaciones y una de ella trabajaba toda la tarde y la noche, decidimos que estaba bien quedarnos en el depa.
Como ella trabajaba en un café, yo podía caer por allá y pedir algo en lo que me hacía tonta. La primera vez me tomé un capuchino en lo que la veía, conocí a gente de su trabajo e incluso fue curioso ver un café desde la perspectiva de sus empleados cuando siempre he sido cliente. Cuando salió, fuimos a comer y luego regresamos al depa.
Me confieso culpable de haber revuelto la cama de la Chucha jejeje... Estar con la mujer que amas puede ser bastante genial cuando llevas meses de abstinencia.
Esa noche volvimos a dormir juntas, abrazadas, riéndonos y callándonos para que no nos oyera la única roomie que dormía en el depa. Al día siguiente ella se fue al trabajo y yo me quedé a dormir un rato más. Al rato me mandó un mensaje y me pidió que le copiara un trabajo en un disco y lo llevara a imprimir. Tardé un poco en encontrar el cíber pero finalmente imprimí las hojas y tomé un taxi para ir al café.
Me bajé, entré y ahí estaba Ro, junto con un amigo y otra chava. En cuanto vi a esa vieja supe que era ella. Yo empecé a hablarle a Ro y ella se olvidó de todo a nuestro alrededor. Yo sentí que la chavilla se sintió un poco intimidada e incluso se hizo para atrás. Su amigo me saludó y dijo: Ro, cómo eres, no le has presentado a Sandy.
Saludé, educada como soy, pero no le quité los ojos de encima. Cada paso, cada mirada me confirmaba lo que ya sabía. Algunos de sus amigos fueron al depa a comer, entre ellos la tal Sandy. No puedo negar que estuve como lapa con Ro y que no dudé en marcar mi territorio. Cuando se fueron todos varias horas después le dije:
- ¿Es ella verdad?- abrió más los ojos sin saber qué decirme.
- ¿Es Sandy verdad, es ella la que está detrás de ti?
- Sí, es ella... ¿Cómo te diste cuenta? Te conozco y no puedo creer lo rápido que te diste cuenta.
- Pues no sé, simplemente lo sentí...
La ventaja de conocer al enemigo fue darme cuenta de todas las ventajas que yo tengo por encima de ella, que claro no dudé en hacerle saber a mi novia:
Ella todavía no sale del clóset con nadie, se nota que vive en conflicto y que hace todo por ocultarlo.
Está chavita e inmadura, yo soy mucho más segura, estable y con una vida encaminada.
Soy mucho más chida, por muchas razones, entre ellas la de tener un trabajo chido y poco común.
Y por supuesto, soy mucho más linda.
Los siguientes días nos la pasábamos juntas: nos comprábamos algo y comíamos juntas, le ayudaba a arreglar, veíamos los partidos del Mundial, seguimos de cerca las elecciones presidenciales (sí, sí fui a votar), la abrazaba cuando lavaba los platos, le lavé algo de ropa y hasta le compré algunas cositas para su casa porque viven como estudiambres: un basurero, unas toallitas para el baño, un desmanchador para ropa, unos cubiertos y un
Uno para jugar con las amigas.
Un día de esos le dije: Yo quiero saber cuáles son tus intenciones conmigo. Sé que ahorita te faltan un par de años para terminar la carrera y que quieres hacer muchas cosas, pero quiero saber si ves un futuro conmigo. No te estoy diciendo que hagamos las cosas ya, sólo quiero saber si eventualmente te gustaría compartir tu vida conmigo.
Platicamos mucho, le hice ver que aquí tendría más oportunidad para desarrollarse que allá y me dijo que sí, que por supuesto se visualizaba conmigo en el futuro.
El último día, viajamos a Guadalajara donde yo tomaría mi avión. Yo siempre llego y del aeropuerto me voy directito a la estación para estar con Ro lo más pronto posible, pero esta vez nos tomamos un día para pasear.
Ella me dijo: Creo que te va a gustar Guadalajara. Cuando veía mis caras boquiabiertas y cómo le tomaba fotos a todo, Ro no dejaba de sonreír: Es que tu cara no tiene precio, de verdad. Después de pasear todo el día, nos detuvimos en una plaza para descansar y tomar agua.
- ¿Tú veniste con el propósito de que yo me casara contigo, verdad?
- Yo vine para asegurarme que tú supieras que te amo y que si necesitas tiempo para hacer tus cosas, para realizarte, yo te voy a esperar. Yo pensé que íbamos a cortar y si eso hubiera sucedido, yo te hubiera dicho que de todos modos siempre puedes contar conmigo.
Le conté que Judith (una amiga) al oir de nuestra situación, me había dicho: Ay ya, róbatela. Fuimos al aeropuerto, registré mi equipaje y comimos unas donas mientras ella me escribió una carta:
"Son las 6:30, 4 días después de la votaciones, sin presidente futuro que me gobierne, un Francia-Italia que no me convence y de todo ello, nada me importa. Lo que para mí era tan importante ya no lo es o me hiciste ver que hay cosas que aunque te interesan, pierden el sentido junto a las cosas que amas. ¿Y sabes? Me di cuenta de que no sólo te amo a ti, sino a todo lo que te se encuentra a tu alrededor.
Todos aquellos detalles que te hacen ser tan tú, tan esa persona de la que me enamoré: tu voz, tu sonrisa, tu caminar, tu ¿cómo se llama? Eres toda una divina.
Amor, mil gracias por este viaje, créeme que no sabes como me ayuda tu visita, aparte de que cada vez que estoy contigo me doy cuenta del porqué estoy viva.
Gracias Bebé.
Fue y es maravilloso. Y sé con toda la certeza del mundo que será más bello cuando tú y yo unamos nuestras vidas.
Nena, quiero que cuando pierdas o sientas que pierdes la fuerza, veas, leas y recuerdes todos nuestros momentos juntas.
Sabes, no voy a llorar -aunque ya quiero hacerlo- porque ahora menos que nunca te vas de mí, mi mujer.
Bebé, ya te dejo porque ya casi te vas y quiero seguir escuchando tu voz... Te amo (dicen que el que recalca algo significa agresividad, yo creo que es intensidad).
Te amo y espero ser tu esposa pronto.
Tu mujer, Ro.
PD: Hazle caso a Judith. PD2: Saludos a los gatos."
Fuimos al baño para darnos el beso de despedida y mientras caminábamos a la puerta de abordaje ella me decía:
- ¿Y si yo te dijera que me quiero casar contigo en 6 meses?
- Yo diría que está bien, que por mí perfecto.- Se quedaba callada un rato y luego volvía a preguntar:
- ¿Y si te dijera que nos casáramos en un mes?
- Pues llegando empezaría a buscar una casa para que las dos vivamos juntas...
- ¿Y si yo te dijera que me quiero ir ahorita contigo?
- Me harías la mujer más feliz del mundo.
Llegó el momento de despedirnos, nos abrazamos fuerte, yo no quería soltarla y las lágrimas comenzaron a brotar de mis ojos. Me dijo que íbamos a estar bien, que me cuidara, que me amaba y empezó a alejarse. Yo avanzaba sin perderla de vista... De pronto las dos nos detuvimos y sonreímos. Respiré profundo y cruce la puerta de abordaje.
Esa fue la última vez que la vi.
Esta historia continuará... cuando haya algo nuevo que contar.